No estaba hace 41 años,
no estuve ahí,
no vi, no escuché, no viví.
Pero recibí la herencia de la memoria,
de un pueblo herido
que no olvida las 30 mil almas que le faltan.
Crecí con la presencia de 30 mil desaparecidos,
más fuerte, poderosa y dolorosa
cada 24 de marzo;
con la emoción de cada uno de
los 121 nietos recuperados,
con el orgullo de las inmensas
Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Este año no celebré el 8 de marzo,
porque entendí que no hay nada que celebrar
cuando las mujeres alrededor del mundo
estamos siendo aplastadas
por el sistema patriarcal.
Y tampoco celebro un feriado,
el de hoy,
que es en realidad
una fecha trágica en nuestra historia.
Memoria,
Verdad,
Justicia.
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